El manejo adecuado de las finanzas es un aspecto esencial para el correcto funcionamiento de cualquier entidad, ya sea pública o privada, pero cobra especial importancia en el caso de las empresas. Uno de los indicadores financieros más relevantes en este ámbito es el remanente de tesorería, el cual se convierte en una métrica fundamental para evaluar la salud financiera de un negocio.
Para aquellos que no están familiarizados con este concepto, puede resultar complejo, por lo que es importante comprender su significado y la función que desempeña en la gestión financiera de las entidades. En este artículo, profundizaremos en qué es el remanente de tesorería y para qué se utiliza, así como en sus elementos clave y cómo se calcula. De esta manera, podremos comprender la importancia de esta herramienta financiera en la gestión de las finanzas de cualquier entidad.
El remanente de tesorería es el importe restante después de haber abonado todos los gastos e inversiones correspondientes a un ejercicio económico. En otras palabras, es el saldo final que permanece en la cuenta corriente de la entidad al concluir su ejercicio contable.
Un remanente de tesorería positivo refleja una buena salud financiera de la entidad, ya que indica que dispone de recursos líquidos adicionales a los necesarios para cumplir con sus obligaciones. Por el contrario, un remanente de tesorería negativo, que exploraremos más adelante, podría señalar una gestión deficiente de la tesorería, lo que podría conllevar problemas financieros en el futuro para la empresa.
Este concepto está estrechamente vinculado a la administración de las entidades públicas, aunque también es relevante en el ámbito empresarial.
Este indicador se emplea principalmente para determinar el monto de dinero disponible "libre de compromisos" que puede destinarse a diversas finalidades, como invertir en nuevos proyectos, reducir la deuda existente o crear una reserva de liquidez para necesidades futuras.
Además, es un indicador esencial para las administraciones públicas, especialmente para las entidades locales, ya que les permite evaluar su solvencia financiera a corto plazo.
Hay varios elementos fundamentales que influyen en el remanente de tesorería de una empresa:
En ocasiones, también se añaden algunas partidas pendientes de aplicación que no tienen un registro definitivo en la contabilidad, tanto a nivel de cobros como de pagos.
Una vez que tengamos una comprensión clara de todos los conceptos que componen el remanente de tesorería, estaremos en condiciones de calcularlo.
Para comenzar, obtenemos el efectivo disponible sumando los fondos líquidos de tesorería a los derechos de cobro pendientes y restando los créditos pendientes de pago. Desde el punto de vista matemático:
Remanente de tesorería = fondos líquidos de tesorería + derechos de cobro pendientes - créditos pendientes de cargo
La respuesta es afirmativa.
El remanente de tesorería puede ser negativo en el caso de que los gastos superen los ingresos, lo que resulta en una insuficiencia de recursos líquidos para mantener la viabilidad del negocio.
En esta situación, la entidad o empresa deberá obtener recursos externos para financiar ese déficit de fondos si desea evitar una situación de insolvencia.
En el caso de que el remanente de tesorería sea negativo, la empresa deberá tomar medidas para generar más ingresos o reducir los gastos con el fin de mejorar su posición financiera y evitar un remanente negativo de tesorería. Si la situación empeora y la empresa no puede cumplir con sus obligaciones financieras a corto plazo, podría enfrentar la posibilidad de quiebra o insolvencia.
Por lo tanto, es de vital importancia que las empresas mantengan un nivel adecuado de fondos líquidos de tesorería para evitar situaciones financieras difíciles que pudieran conducir a un remanente negativo de tesorería.
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